Sales a correr. Te preparas con tus zapatillas, tu camiseta técnica… Y a los 10 minutos se pone a llover. Lo sabías, pero las ganas de salir nublaron no solo el cielo sino tu cordura y no cogiste un chubasquero. ¿Qué hacer? ¿Volvemos a casa? ¿Seguimos adelante? te animamos a seguir corriendo.
A fin de cuentas, cuando llueve los olores son otros y el ambiente está más limpio. Algo cambia. Sin ir más lejos, la lluvia contribuye a refrescar el ambiente en un tórrido día de verano. La cuestión es que tarde o temprano te hallarás en la tesitura de tener que correr bajo un chaparrón, así que es mejor que sigas algunos consejos útiles:
